Cera vertida a mano
La cera se calienta en tandas pequeñas y se vierte molde a molde. Eso permite ajustar la temperatura según el aroma y evita que la superficie quede agrietada al enfriar.
Prarthana empezó en una mesa de trabajo reducida, con cera que se vertía a mano y series cortas de cerámica que apenas ocupaban dos estantes. No había prisa por crecer: había interés por entender bien cada paso, desde la selección de los pétalos hasta el punto exacto en que la cera empieza a asentarse y permite colocar las flores secas una a una sin que se hundan ni se muevan.
Trabajamos por lotes. Se prepara la cera, se eligen los pétalos prensados, se llenan los moldes y se deja reposar el tiempo que cada pieza necesita. La cerámica se cuece y se deja con acabado mate, en tonos crema que recuerdan al papel antiguo. Quien está detrás de Prarthana valora la lentitud, la trazabilidad del proceso y la coherencia entre lo decorativo y lo funcional: piezas que acompañan rutinas cotidianas de calma en casa.
En el taller de Prarthana, cada lote se trabaja por etapas y sin prisa. Estas son las decisiones concretas que sostienen el resultado final.
La cera se calienta en tandas pequeñas y se vierte molde a molde. Eso permite ajustar la temperatura según el aroma y evita que la superficie quede agrietada al enfriar.
Los pétalos se eligen por tono y tamaño, y se colocan antes de que la cera termine de asentarse. Ninguna pastilla repite la misma composición, así que la pieza que llega a casa es la que se armó ese día.
Las bases se tornean y se cuecen en hornadas reducidas para controlar el acabado mate en tono crema. La ligera irregularidad del borde es parte del resultado, no un defecto.
Los sachés descansan varios días para que el perfume se fije y no se pierda en el traslado. Recién después se envuelven en papel de seda y se guardan en cajas de cartón.
Si querés conocer cómo se organiza el trabajo por lotes, podés ver el proceso del taller o revisar las propuestas para distintos espacios.
Escribimos poco, pero cuando lo hacemos, contamos algo concreto del taller: qué lote está secando, qué flores llegaron esa semana o cómo se está comportando un esmalte nuevo. Si te interesa ese tipo de nota breve, deja tu correo y te la enviamos.
También puedes escribirnos directamente si prefieres una respuesta personal antes de decidir. Solemos contestar dentro del mismo día hábil.
info@drprarthana.com · +54 9 11 8351 9535
1799 Miralla, Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, C1440ASS, Argentina
El primer paso fue entender que un saché de cera no aguanta bien la prisa. Si la cera se vierte demasiado caliente, los pétalos prensados se apagan y pierden el color; si se enfría de golpe, la superficie queda turbia. Tardamos varios lotes en encontrar el punto en el que las flores se asientan sin hundirse y la pastilla mantiene su forma durante meses dentro de un cajón.
Después llegaron las bases de cerámica. Trabajarlas en series cortas nos obligó a aceptar que cada pieza sale distinta: el borde nunca es perfecto y el tono crema varía ligeramente entre cocciones. Al principio eso parecía un problema. Ahora es justo lo que buscamos, porque una base mate con pequeñas irregularidades sostiene mejor una vela de té que una superficie pulida en exceso.
Con el tiempo ordenamos el taller por lotes: se prepara la cera, se eligen los pétalos según la temporada, se llenan los moldes y se deja reposar sin tocar nada durante un día entero. Ese ritmo nos ha enseñado a no forzar el calendario. Cuando una flor no está en su mejor momento, simplemente esperamos a la siguiente recolección.
Lo que ha cambiado desde el principio es la escala, no el método. Seguimos prensando a mano, eligiendo cada pétalo antes de que la cera termine de asentarse y dejando que la cerámica se cueza sin prisas. Cada lote lleva su propia fecha y su propia composición, y eso es lo que permite saber de dónde viene cada pieza que sale del taller.