La cera caliente no se toca
Una vez encendida la vela, la cera que se acumula en el hueco del portavelas permanece líquida durante un buen rato después de apagarla. Mover la pieza en ese momento puede desplazar el punto de apoyo y derramar cera sobre la superficie. Si necesitas reubicarla, espera a que la cera vuelva a estar firme al tacto.
La irregularidad del borde es intencionada
Cada base de cerámica se tornea a mano y se cuece dos veces, así que el borde rara vez queda perfectamente circular. Esa variación no es un defecto ni un fallo de producción: forma parte del acabado mate en tono crema y hace que dos piezas nunca sean idénticas. Lo mismo ocurre con los pétalos prensados de los sachés, que se colocan uno a uno.
El saché actúa en frío
A diferencia de una vela, un saché de cera con flores secas no se enciende ni se derrite. Libera su aroma de forma lenta dentro de espacios cerrados como cajones, cajas de mantas o armarios de ropa blanca. Si notas que pierde intensidad, girarlo entre las manos o frotar ligeramente la superficie suele bastar para reactivar el perfume.
Qué no debe hacer la base cerámica
El portavelas está pensado para sostener una vela encendida sobre una superficie plana y resistente al calor, nada más. No debe entrar en horno, microondas ni lavavajillas, y tampoco conviene sumergirlo en agua: el interior sin esmaltar absorbe humedad con facilidad. Una limpieza con paño húmedo y sin detergentes agresivos es suficiente.